Política
El Batán: un proyecto viable planteado por un gobierno “imbebible”
Publicado
hace 1 añoel
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RedacciónPor: D. Ricardo Noguerón S.
No entendía por qué tanta gente estaba tan furiosa con el Proyecto El Batán. De pronto, en redes, foros y hasta en conversaciones casuales, todo giraba en torno a un solo estribillo: “nos van a hacer tomar agua sucia”. Intrigado por el escándalo, me puse a revisar el proyecto a fondo, sin consigna, sin membrete, sin prejuicio.
Y lo que encontré fue lo de siempre: una buena solución técnica que fue lanzada al público como si fuera un infomercial de madrugada. Un proyecto con tecnología probada, con potencial ambiental y con lógica hídrica… explicado por políticos que no podrían vender ni una botella de agua si su vida dependiera de ello.
Lo peor es que, como en todo vacío de inteligencia, la oposición aprovechó el desastre narrativo y lo llenó con miedo, con frases simplonas, con videos sensacionalistas. Bastaron tres palabras para dinamitar la propuesta: “agua sucia, pueblo”.
Pero si uno hace el análisis en serio, sin filias ni fobias, el Proyecto El Batán no está nada mal. Es viable, es replicable, y podría ser una de las pocas salidas reales a la crisis hídrica de Querétaro. Eso sí, si se hace bien.
Y por favor: no empiecen con que nos pagó el gobierno. Más bien pónganse a leer el artículo, cuestionen lo que hay que cuestionar… y luego critican. ¿Va?
¿Qué es El Batán y por qué no deberías tenerle miedo?
El Proyecto El Batán es una propuesta del gobierno de Querétaro para reutilizar aguas residuales urbanas, tratarlas con tecnología de punta y convertirlas en agua potable. Así de simple. O, mejor dicho: así de técnico. El problema es que esa frase jamás fue dicha así por nadie del gobierno, y por eso hoy tenemos a medio estado creyendo que nos quieren envenenar con agua del retrete.
En términos concretos, El Batán busca:
- Recoger aguas negras, pluviales y grises provenientes de casas, hospitales, escuelas, calles.
- Tratarlas con procesos avanzados: microfiltración, ozonización, luz ultravioleta, membranas MBR, carbón activado y un humedal biológico.
- Potabilizar esa agua hasta estándares superiores a los de pozo profundo o incluso garrafón.
- Distribuirla a la población, reduciendo la dependencia de pozos y aliviando el estrés hídrico en la zona metropolitana.
Todo esto no es nuevo, ni riesgoso, ni exclusivo de Querétaro.
¿Esto ya se hace en algún lugar?
Sí. Y desde hace décadas. Algunos ejemplos:
Windhoek, Namibia: desde 1968, la ciudad toma agua regenerada directamente para consumo humano. No ha habido crisis sanitaria en más de 50 años.
Singapur (NEWater): desde 2002, potabiliza aguas residuales para uso industrial y recarga de embalses. Avalado por la OMS.
Orange County, California: desde 2008, su sistema de recarga de acuíferos con agua tratada cubre el 45 % del consumo del condado.
Los Ángeles: prepara una expansión para 2027 que permitirá reutilización potable directa.
Todos estos proyectos funcionan porque se toman en serio el tratamiento, la transparencia y el monitoreo público. Y porque explicaron bien, desde el inicio, qué sí es y qué no es agua regenerada.
¿Es segura?
Sí. La calidad del agua regenerada cumple —y en muchos casos supera— los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Environmental Protection Agency (EPA). Las plantas de este tipo eliminan virus, bacterias, metales pesados, pesticidas y cualquier contaminante a nivel molecular. Lo que sale al final es agua pura, y en algunos casos, tan pura que hay que “remineralizarla” para que no se vuelva corrosiva por su limpieza extrema.
Entonces… ¿cuál es el problema?
Spoiler: no es el agua.
El problema es que nadie del gobierno supo explicar el proyecto de manera comprensible, confiable y humana. En lugar de una campaña con claridad pedagógica, empatía ciudadana y respaldo científico, lanzaron el Batán como quien lanza un producto en PowerPoint: mal, sin contexto, sin voceros, sin calle.
Y eso, como veremos a continuación, fue el mejor regalo que pudo recibir la oposición.
¿Quién sembró la idea de que vas a beber agua de caño?
No fue un informe técnico, no fue un reportaje serio, ni un panel de expertos. Bastó un reel malicioso, un par de frases cortadas y una idea simple pero poderosa:
“El gobierno te quiere dar agua del drenaje.”
Esa fue la frase ganadora. Esa fue la bala que atravesó cualquier intento de razonamiento. A eso se le llama narrativa eficaz. Y sí, vino de la oposición, pero también de activistas, opinólogos de Facebook, y uno que otro académico indignado con razón… pero con pésimo timing.
La idea prendió porque era emocionalmente irresistible: evoca asco, miedo, repulsión. Y, además, se alimentó de tres ingredientes perfectos:
- Desconfianza estructural en el gobierno (ganada a pulso).
- Falta total de pedagogía técnica por parte de las autoridades.
- Un vacío informativo que fue llenado con basura viral.
El origen del miedo: de TikTok al imaginario colectivo
Los primeros videos críticos mostraban tuberías oxidadas, aguas negras y letreros del proyecto El Batán, todo junto, sin contexto, sin explicación. La imagen hablaba por sí sola.
Después vinieron los discursos políticos con frases como:
- “Nos quieren dar agua de hospitales y drenajes.”
- “El agua limpia se la van a dar a las empresas; a ti, te toca la sucia.”
- “No hay garantía de que esa agua no enferme a tus hijos.”
Y claro, ante el silencio sepulcral del gobierno, nadie salió a desmentir con autoridad, ni con pruebas, ni con empatía.
¿Fue culpa de la oposición?
No. La oposición hizo lo que cualquier político con colmillo haría: olió sangre en el agua… y se lanzó. Aprovechó el pánico colectivo y convirtió una torpeza narrativa en una victoria simbólica.
El verdadero responsable fue el gobierno, que entregó el balón, se sentó y vio cómo le metían gol tras gol en la cancha de la opinión pública.
Frase para enmarcar:
“El agua fue tratada con estándares internacionales… pero la opinión pública fue tratada con memes de WhatsApp.”
Gobierno del PAN: el arte de tener razón… y hacer que nadie te crea
El Proyecto El Batán tenía todo para ser una de esas raras ocasiones en que el gobierno del PAN podía decir con hechos: “hicimos algo técnicamente sensato”.
Pero no.
Eso sería demasiado pedir.
Porque si hay algo que este gobierno ha perfeccionado no es la gestión pública, sino el arte de explicar mal lo que hace bien… y quedarse callado justo cuando más necesita hablar.
¿Cómo arruinas un proyecto viable?
Muy fácil, aquí el instructivo, cortesía del gobierno estatal:
- No hagas consulta pública previa. Solo anúncialo y asume que todos te van a aplaudir.
- No expliques cómo funciona el tratamiento de aguas. Di que es sustentable y sonríe frente a un render.
- No prepares voceros técnicos creíbles. Manda a los mismos funcionarios de siempre a repetir frases de PowerPoint.
- No produzcas ni un video decente explicando el ciclo del agua regenerada (que eso apenas lo hicieron a finales de la semana pasada, pero la narrativa fue muy escueta).
- Cuando estalle la crisis narrativa… guarda silencio. Total, ¿qué puede salir mal?
Resultado: la gente no se enteró de la tecnología, pero sí creyó que le iban a servir un vaso con agua del escusado.
Lo que se debió hacer… y no se hizo
¿Tan difícil era salir con una campaña clara y sencilla que dijera algo como:
- “Esta agua no es sucia. Es tratada con tecnología que usan en California y Singapur.”
- “No es nueva, es usada. Como el aire que respiras o el aluminio que reciclas.”
- “Es potable. Más que el agua de pozo que tomas ahora.”?
¿Era tan complicado poner un laboratorio móvil, con muestras comparadas entre agua de garrafón y agua del Batán, con indicadores en tiempo real, visibles para cualquier ciudadano?
No. Pero requería entender que la ciencia no basta sin narrativa. Y eso, claramente, supera las capacidades de este gobierno.
La frase favorita de la administración… “Hay que confiar en las instituciones.”
Sí, claro. Como cuando dijeron que Qrobús ya estaba arreglado.
¿Cómo vigilar el proyecto y evitar que se vuelva otro acueductazo?
Vamos al grano: el problema del Batán no es técnico, es político. La tecnología existe. La ciencia la respalda. Ya funciona en otros países.
Lo que no funciona —ni funcionará sin presión ciudadana— es dejarle este proyecto al “a ver si lo hacen bien”.
Porque todos sabemos en qué terminan las cosas cuando se firman en lo oscurito y se ejecutan sin vigilancia: en obras caras, inservibles, opacas y con sobrecosto de por vida.
¿Queremos agua regenerada? Bien.
¿Queremos que no se roben el futuro líquido del estado? Entonces esto es lo mínimo que se debe exigir:
1. Vigilancia ciudadana autónoma
Crear un organismo ciudadano independiente, con participación de universidades, organizaciones ambientales y vecinos, que:
- Tome muestras aleatorias de agua antes y después del proceso.
- Evalúe públicamente los estándares de calidad.
- Publique sus reportes en tiempo real.
Sin partidos, sin funcionarios, sin simulaciones.
2. Acceso a indicadores en tiempo real
- Colocar pantallas públicas en plazas y módulos de agua con los datos actuales de calidad del agua.
- Mostrar de forma didáctica los niveles de turbidez, cloro residual, pH y metales.
- Como si fuera el clima o la calidad del aire.
La confianza no se pide, se construye.
3. Prohibir legalmente la venta o privatización del sistema
- Modificar la legislación para impedir que El Batán se use como pretexto para concesionar toda el agua del estado.
- Blindar jurídicamente el carácter público, transparente y no comercial del servicio.
Si no lo hacemos ahora, nos van a cobrar por tomar agua que ya habíamos pagado antes de ensuciarla.
4. Sanciones automáticas por incumplimiento
- Establecer en contrato y ley que, si la calidad del agua no cumple estándares por más de X días, se suspenden pagos a la empresa o se revierte la concesión.
- Nada de simulacros de fiscalización. Castigos reales, automáticos y públicos.
5. Auditoría anual externa y pública
- Una vez al año, auditoría independiente técnica, financiera y sanitaria.
- El informe debe ser entregado al Congreso local, medios y ciudadanía.
- Si no se cumple con la transparencia, se detiene el financiamiento del proyecto.
En resumen:
- Sí al Batán. No al PAN gestionándolo en lo oscurito.
- Sí a la tecnología. No al negocio sin control.
- Sí al agua regenerada. No a la confianza regalada.
Casos previos: cuando el agua sirvió… para llenar bolsillos
Acueducto II (Querétaro)
- Proyecto estrella inaugurado en 2011 para traer agua desde la presa Zimapán.
- Costó más de 5,000 millones de pesos y se entregó a concesión privada por 15 años (Grupo ICA).
- El Estado paga miles de millones anuales por agua… aunque no llegue en cantidad ni calidad suficientes.
- Cero transparencia en tarifas, funcionamiento real o cumplimiento técnico.
- Hoy sigue operando bajo un esquema que endeuda al estado y privilegia al concesionario.
Planta tratadora El Marqués
- Inaugurada con bombo y platillo en sexenios pasados.
- Múltiples fallas técnicas, malos olores constantes, y descargas contaminantes al río Querétaro.
- Prometieron regeneración del ecosistema; entregaron lodo sin control.
Plantas tratadoras abandonadas en todo México
- Según la CONAGUA, más del 40% de las plantas de tratamiento del país están fuera de operación por falta de mantenimiento, corrupción o diseño deficiente.
- Algunas fueron inauguradas solo para la foto… y dejadas morir al mes siguiente.
La Lección:
La historia reciente nos enseña que una planta sin vigilancia es una mina de oro para contratistas, políticos y concesionarios.
Si no se implementan controles desde el inicio, El Batán podría terminar como otro Acueducto II: una buena idea secuestrada por un mal gobierno para hacer un gran negocio.
Conclusión: el agua es potable, pero el gobierno no es digerible
El Proyecto El Batán podría ser una de las soluciones más sensatas y necesarias frente al estrés hídrico que enfrenta Querétaro. Tiene lógica ambiental, viabilidad técnica y respaldo internacional.
Pero como ya vimos, todo eso se vino abajo por una narrativa torpe, arrogante y desconectada de la realidad social.
El problema no es el agua regenerada, sino la comunicación degenerada con la que el gobierno decidió presentarla.
Y en ese vacío, la oposición no hizo más que lo que cualquier político oportunista haría: tomó tres palabras –»agua sucia, pueblo»– y las convirtió en dinamita narrativa.
Hoy, mucha gente rechaza el Batán no porque entienda el proyecto, sino porque lo asocia con traición, engaño y enfermedad.
Y eso no se revierte con una rueda de prensa. Se revierte con transparencia radical, pedagogía ciudadana y vigilancia real.
Así que no, esto no es un texto pagado por el gobierno.
Esto es una exigencia clara:
- Si van a potabilizar el agua, también potabilicen sus decisiones.
- Y si no pueden explicar bien un proyecto, al menos no lo contaminen con su incompetencia.
Porque el agua del Batán puede ser bebible. Lo que no se puede tragar, ni con cloro ni con carbón activado, es un gobierno que sigue creyendo que gobernar es mandar, y comunicar es repetir slogans vacíos.
REFERENCIAS
Medios y artículos sobre el Proyecto El Batán
Revista Espejo — El Batán: Agua para Todos, descontento para muchos
https://revistaespejo.com/2025/07/12/el-batan-agua-para-todos-descontento-para-muchos
Plaza de Armas — Reitera Kuri llamado a no politizar El Batán
https://plazadearmas.com.mx/reitera-kuri-llamado-a-no-politizar-proyecto-de-el-batan
Instagram (video viral sobre “agua sucia”)
https://www.instagram.com/reel/DLh3dkasd_H
Diario de Querétaro — UAQ llama a un análisis plural sobre El Batán
El Universal Querétaro — Sistema Batán hace agua frente a críticas
Obras hidráulicas fallidas o cuestionadas en Querétaro
El Universal Querétaro — Herencia de una mentira hídrica (Acueducto II)
https://www.eluniversalqueretaro.mx/opinion/andrea-tovar/herencia-de-una-mentira-hidrica
Cimac Noticias — Acueducto II será caro y tendrá impacto negativo
Meganoticias — Fuga en Acueducto II afecta a colonias
Wikipedia — Contaminación del río Querétaro y fallas en tratamiento
https://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%ADo_Quer%C3%A9taro
Proyectos de reúso potable en el mundo
Windhoek, Namibia — Pioneros en reúso potable directo
Fluence Corp
https://www.fluencecorp.com/recycling-wastewater-in-namibia/
Water360 Australia
https://water360.com.au/case-study/goreangab-water-reclamation-plant
Victoria University Case Study
https://vuir.vu.edu.au/32234/1/WQ%2BCase%2BStudy%2B4%2B-%2BWindhoek%2BNamibia
NEWater (Singapur)
Agencia Nacional del Agua de Singapur (PUB)
https://www.pub.gov.sg/Public/WaterLoop/OurWaterStory/NEWater
Jacobs Engineering — Modelo hídrico de Singapur
https://www.jacobs.com/newsroom/news/how-singapore-turned-its-water-woes-newater-model
SCIRP — Análisis técnico del sistema
https://www.scirp.org/journal/paperinformation?paperid=97435
Orange County, California (GWRS)
Agencia de Agua del Condado de Orange
California Water Boards
WaterReuse Association
https://watereuse.org/orange-county-completes-largest-water-recycling-facility/
The Guardian — Reportaje sobre agua reciclada potable
Otros casos relevantes (EE.UU.)
Denver: Proyecto piloto de reúso directo (1979–1990)
https://en.wikipedia.org/wiki/Denver%27s_Direct_Potable_Water_Reuse_Demonstration_Project
Reúso en California (Wikipedia)
https://en.wikipedia.org/wiki/Water_reuse_in_California
Panorama global y contexto técnico
Financial Times — Reciclar aguas negras: estrategia global contra la escasez
https://www.ft.com/content/031ae380-22d2-4f16-b8f4-db4893940b0f