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Pueblos enteros viven bajo el yugo de narcotraficantes, macabras ejecuciones atiborran los diarios y las extorsiones son moneda cotidiana, pero eso no ha ahuyentado a los grandes inversionistas de México. Con los empresarios más chicos, la historia es otra. El gobierno declaró una guerra abierta contra los cárteles de la droga desde finales del 2006, pero no ha podido controlar la desbordada violencia que ha dejado ya unos 25,000 muertos desde entonces, mientras intenta seducir nuevos capitales. Algunos temen que la segunda mayor economía latinoamericana se convierta en algo parecido a Colombia a fines de la década de los 80. Un coche bomba estalló la semana pasada en Ciudad Juárez, la urbe más violenta del país, y ya son comunes los bloqueos en las calles de Monterrey por parte de narcotraficantes, cuna de grandes empresas y hasta hace poco un lugar tranquilo. La Inversión Extranjera Directa, las ventas minoristas y el sector constructor, renglones sensibles a mostrar evidencias de la violencia, no reflejan síntomas. Y, si hubo una caída, fue al ritmo de la economía en conjunto, coinciden expertos. “No se nota todavía en las estadísticas económicas”, dijo Jimena Zúñiga, de Barclays Capital, que en un reporte hizo un detallado análisis de distintas variables de la economía. Para los grandes empresarios, eso deja en segundo plano a la violencia, pero otros tienen que convivir con ella. Sólo en Ciudad Juárez en los últimos tres años 10,000 negocios cerraron por la inseguridad de 13,000 que se dieron de baja del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Desde que Calderón envió hace tres años y medio a miles de militares a las calles de varios estados, las muertes por choques entre los cárteles y contra fuerzas de seguridad siguen creciendo, la ferocidad aumenta y las extorsiones también. El problema es que los empresarios más chicos son más vulnerables a los chantajes y amenazas, aseguró Gerardo Gutiérrez, jefe de la asociación patronal Coparmex, la cual representa 35,000 empresas de todos los tamaños. La tendencia puede convertirse en un dolor de cabeza para el gobierno, las pequeñas y medianas empresas generan 44% de los trabajos formales del país y aportan más de 20% del Producto Interno Bruto (PIB). Asimismo, las cifras de ocupación no son alentadoras.
Con información del Economista 27/07/2010
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