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En la emisión anterior fueron analizadas dos de las principales causas por las cuales el crédito en México está restringido para las Mipymes: El Ámbito Legal y el Ámbito Normativo.
En esta ocasión expondré dos causas más que se relacionan con el Ámbito Fiscal y el Ámbito Financiero, las cuales estoy seguro te resultarán interesantes, aunque quizás generen controversia, lo cual me parece hasta cierto punto atractivo.
Si bien es cierto que lo comentado anteriormente dejaba al descubierto las deficiencias o debilidades que presentan algunas de las Instituciones normativas en nuestro país en materia crediticia, en esta ocasión nos enfocaremos al rol que juegan las empresas, personas físicas con actividad empresarial o cualquier otro solicitante de crédito en México.
Ámbito Fiscal
Se supone que toda persona que realice alguna actividad productiva, desempeñe algún encargo que signifique remuneración o bien realice algún tipo de trabajo en el cual reciba un sueldo o salario, debe pagar un impuesto al gobierno federal y/o estatal, sin embargo en la mayoría de los casos no es así o no se declara lo que debe declararse.
No nos detendremos a analizar si lo anterior es justo o injusto, si las reglas son correctas o no, si la Secretaria de Hacienda y Crédito Público o el SAT no funcionan o no realizan eficientemente su trabajo, si necesitamos urgentemente una reforma fiscal integral, etc. Lo que me gustaría analizar o más bien reflexionar junto contigo es si la mayoría de lo mexicanos, sea cual sea el rol que nos toque jugar, pagamos los impuestos que nos corresponde pagar conforme a las reglas que se encuentran vigentes.
¡Si somos honestos, la respuesta contundente es que no es así! Invariablemente buscamos la manera de pagar menos impuestos, de recurrir precisamente a los “vacios” de nuestras leyes para que de una manera “creativa” o con las tan renombradas “estrategias fiscales” los expertos fiscalistas nos indiquen como le paguemos a Hacienda menos de lo que verdaderamente nos corresponde de acuerdo a los ingresos obtenidos, insisto, de acuerdo con las reglas vigentes y además dentro de la ley, es decir, no estoy tomando en cuenta para nada, la evasión de impuestos, eso en este caso es otra historia y casi no pasa en nuestro país.
Ahora bien ¿cuál es la repercusión directa de esta situación cuando necesitamos solicitar un financiamiento?. Pues resulta que los estados financieros o las declaraciones de impuestos que presentamos no permiten demostrar a las instituciones financieras que se tiene la suficiente capacidad de pago para hacer frente a la deuda que se propone, principalmente porque no se cuenta con los ingresos suficientes o porque los gastos presentados son excesivos.
Es en ese momento cuando el solicitante del financiamiento, sea del tamaño que sea o solicite el crédito que sea, declara a manera de secreto de confesión “la verdad tengo más ingresos, pero no los puedo demostrar oficialmente” o bien “es que incluimos gastos familiares o de terceros para pagar menos impuestos”. Esa es nuestra realidad.
Con base en lo anterior, es muy difícil para una entidad financiera, tan regulada como lo expusimos la vez pasada, autorizar un financiamiento en donde no se demuestra la capacidad del pago del crédito, aún y cuando se otorguen garantías excesivas. Es entonces cuando se presenta la disyuntiva: “puedo ser sujeto de crédito si pago los impuestos que verdaderamente me corresponde, pero que tanto me conviene pagar lo que me corresponde, solo para solicitar un crédito”. Esa respuesta solo la puede y debe responder cada uno de nosotros en lo personal, yo solo me limito a exponer la problemática.
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Ámbito Financiero
Desde el punto de vista financiero, una solicitud de crédito será siempre bien recibida por parte de cualquier institución de crédito si presenta una estructura financiera sólida y robusta considerando una serie de elementos denominados razones o índices financieros que permiten evaluar la liquidez, rentabilidad, nivel de endeudamiento, nivel de eficiencia, capacidad de pago, etc. de cualquier negocio.
Ahora bien, ¿quiénes son los encargados de elaborar los estados financieros en una empresa o sociedad? Se supone que debería hacerlo un contador público titulado, quien tiene los conocimientos suficientes para ello, sin embargo no siempre es así. O no los elabora un contador público o el contador público no tiene conocimientos o experiencia de tipo financiero, sino solamente contable. Peor aún, ¡no se elaboran!
Parecerá mentira, pero un gran porcentaje de empresas micro, pequeñas o medianas o personas físicas con actividad empresarial, no acostumbran elaborar periódicamente estados financieros básicos (balance general y estado de resultados); solamente lo hacen para la declaración anual o bien cuando solicitan un crédito porque la institución financiera los requiere.
Es evidente la repercusión de esto. Los estados financieros no serán elaborados profesionalmente; no estarán hechos con un enfoque financiero, sino eminentemente contable o peor aún con un enfoque fiscal; no se elaboran como parte de la actividad habitual de la empresa, lo que significa que no se usan para evaluar la operación y resultados de la empresa y con base en ello tomar decisiones importantes en el negocio, sino que se elaboran solamente como requisito para presentar una solicitud de crédito, es por ello que con cierta regularidad nos encontramos con dos tipos de estados financieros: “los verdaderos y los para los bancos”. Todo ello conlleva que no serán sujetos de crédito para una institución financiera, experta en la materia.
Espero que las dos causas expuestas en esta ocasión te permitan comprender una problemática real que vive nuestro país como parte de una cultura e idiosincrasia ancestral, alimentada desde luego por nuestras autoridades, quienes permiten que suceda y más aún promueven, al no construir una verdadera reforma fiscal integral ni diseñar, fomentar y aplicar programas educativos acorde a nuestras necesidades.
¡Pues sí, esta es nuestra triste realidad!, sin embargo yo te invito a que ahora que conoces algunas de las causas por las cuales el crédito en México está restringido, te conviertas en un agente que promueva el cambio. Cada uno de nosotros podemos hacerlo en nuestro ámbito, con aquello que es nuestra responsabilidad y aunque de momento no veamos resultado alguno, estoy seguro que si la mayoría lo hiciéramos, en el mediano plazo, recogeríamos buenos frutos.
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