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Es cierto que Brasil está creciendo y que existen muchas oportunidades de negocio, pero también, es cierto que puede haber una caída en la economía brasileña si no se toma cierto cuidado en los próximos años.
Hay que tomar las noticias “con un grano de sal” como se dice por aquí, debido a que existen muchos factores que tienen que ser tomados en cuenta cuando vemos los resultados actuales de esta economía. Brasil está en pleno desarrollo, aun necesita grandes inversiones y la falta de opciones es todavía palpable. Los precios continúan siendo considerablemente altos. Las barreras de entrada de nuevos negocios son principalmente burocráticas, pero una vez superadas, el éxito está casi garantizado, al menos hasta que las condiciones cambien. También es importante recordar que estamos en un año electoral donde muchas inversiones públicas recibieron la mayor parte de sus fondos y están siendo inauguradas.
Brasil puede aprender de la historia de México. Después de las grandes inversiones que se realizaron para la organización de las olimpiadas del 68 y el mundial en el 70, las políticas populistas, que continuaron durante más de una década y el bloqueo al comercio internacional, dieron fin al “milagro mexicano” que se vivía en aquel momento, convirtiéndose en una serie de crisis económicas recurrentes.
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Algunas opciones que Brasil puede tomar en este momento crucial para su consolidación económica, son la simplificación del pago de impuestos para facilitar la atracción de más inversión extranjera; también puede reducir su burocracia y hacer que sus trabajadores públicos sean más eficientes. Un ejemplo de esta eficiencia, se daría si los puertos pudieran operar de noche, con lo que prácticamente duplicarían su capacidad, reduciendo significativamente los costos de importación y exportación.
Pero también los mexicanos podemos aprender de los brasileños. Ellos son grandes fanáticos de su propio éxito. Admiran a los brasileños que tienen exitosos, sin decir frases como “alguna tranza habrá hecho”. Discuten entre ellos sobre lo que pueden mejorar, pero sobre todo se sienten muy orgullosos de ser brasileños. Ellos planean para ganar y no para justificar porque no ganaron. Como claramente nos lo demuestran cada cuatro años en el futbol.
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