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Fuente: Milenio 05/03/2010
La eventual recuperación económica en Estados Unidos y la política laboral y migratoria instrumentada en ese mercado, reducirán notablemente las posibilidades de que los migrantes mexicanos puedan colocarse en el mercado laboral de ese país. Son malas noticias, no sólo para los connacionales residentes en la Unión Americana, sino también para el país, ya que representará una “olla de presión” para el mercado laboral mexicano, indicó el director del programa de transparencia y rendición de cuentas del Centro de Investigación y Desarrollo en México (CIDAC), Marco Cancino. “Entre más se endurezca la política migratoria de Estados Unidos y la situación laboral en ese país se mantenga delicada, la maniobra del gobierno mexicano para saber qué hacer con sus desempleados será limitada”. Ante el complejo panorama laboral en el país y los mejores salarios que ofrecen otros mercados, muchos mexicanos buscan probar suerte; sin embargo, la recesión productiva golpeó varios sectores donde típicamente se emplean los trabajadores latinoamericanos, como la industria de la construcción, los servicios y el sector agrícola. La investigadora Indira Romero de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala que el desempleo en Estados Unidos alcanzó una tasa de 10%, pero, en el caso de la población mexicana, este indicador se elevó hasta 12.2%, la condición laboral probablemente tenga un mejor panorama a finales del presente año, pues es oportuno considerar que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, envió a su Congreso un plan de estímulos enfocado a la creación de empleos, lo cual tendrá un impacto favorable. El Departamento del Trabajo de Estados Unidos anticipó que la tasa de desempleo permanecerá en 10% durante 2010 y hacia 2011 y 2012 el rango de este indicador se situará en 9.2 y 8.2%, respectivamente. “Esas son pésimas noticias, porque muchos mexicanos desempleados que decidieron permanecer en ese país, verán mermados sus ahorros para enfrentar la delicada situación”. El resultado de este clima laboral se reflejará en el volumen de remesas que los trabajadores mexicanos envíen a sus familiares en México. Cancino dijo que esto provocará que las familias en México reciban menos dinero, lo cual afectará los niveles de pobreza, y ya no hay muchas alternativas para compensar esta situación”.
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