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En Agosto de 2009, José Angel Gurría, actual Secretario de la OCDE, y quien fuera Secretario de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público durante el gobierno de Ernesto Zedillo, califica de “ineficiente” la política de mantener los precios de la gasolina, el gas natural licuado y la electricidad gracias a los subsidios del Estado, ya que quienes se benefician, dijo, son los grupos sociales de mayores ingresos.
En marzo del presente, Georgina Kessel, actual Secretaria de Energía, declara que el Gobierno Federal planteará una reducción de los subsidios a los energéticos, no a largo plazo, sino durante los próximos meses y según dice, tratarán de buscar la manera de no afectar a los más pobres. Las declaraciones de Gurría en el 2009 y de Kessel hace apenas unos días, nos hacen pensar que el plan está próximo a cuajarse.
En materia de energía eléctrica, los aumentos en las tarifas han llegado a ser hasta del 200%, como resultado de la política gubernamental de retiros de subsidios a los consumidores domésticos, sin embargo, existe un contrastante escenario ya que a los grandes consorcios comerciales e industriales se les favorece otorgándoles subvenciones y muchísimas concesiones.
En el caso del gas LP, el aumento esperado para el año es de un 5%, teniendo “pequeños deslices” mensuales que se irán acumulando poco a poco hasta completar el reajuste necesario. Esto sin contar el 10% de recorte que tuvo el año pasado el subsidio a este producto.
Y por último, el precio de la gasolina continuará su ajuste mensual, que se suspendió el año pasado a causa de la crisis económica, pero que puntualmente se reestableció al inicio del 2010. Las autoridades no han determina el aumento exacto del combustible pero pronostican que rondará entre los 4 y 6 centavos mensuales.
El incremento de los precios de los productos derivados del sector energético es constante. Dejando a un lado la propuesta del Gobierno Federal acerca de la eliminación de los subsidios para este sector, hemos podido observar que además de no haber una política de fijación de precios exacta, ya que no se han sustentado los “costos” de operación de las empresas energéticas del Estado y las privadas y los unitarios, podemos calificar de arbitraria la fijación en el precio de éstas tarifas.
Si el incremento en los precios es gradual y ya estamos pagando mucho con todo y subsidios ¿cómo nos irá sin ellos?
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